viernes, 28 de diciembre de 2007

El Archivo Hemerográfico del Profesor Juan José Linz

En la Fundación Juan March hace unos años empezó un proyecto de poner a disposición del público (previo registro gratuito) el Archivo Hemerográfico del profesor Juan José Linz (Premio Príncipe de Asturias).

El profesor Linz está ligado a El Pardo. Nos consta que en 1939 su madre, Carmen Storch de Gracia, era propietaria de una casa en la Calle del Soldado.

En el archivo hay muchas noticias interesantes.

La noticia R-22012 trata de la apertura del Monte tras la muerte de Franco.

La R-6227 habla de las necesidades que tenía El Pardo hace 30 años y la Asociación Familiar San Juan Bautista, de la que era socio el rey Juan Carlos.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Los Asilos de San Juan y Santa María y el Orfanato Nacional

Hemos publicado un artículo sobre los Asilos de San Juan y Santa María, después Orfanato Nacional de El Pardo, en el número 2 de la revista Innovación y Formación que edita el Centro Regional de Innovación y Formación Las Acacias.

El artículo aparece en las páginas 27 y 31.

martes, 18 de diciembre de 2007

El Pardo. Sindicato de Iniciativas de Madrid

Reproducimos un folleto que editó el Sindicato de Industrias de Madrid durante la Segunda República. El texto es idéntico al publicado por el Patronato Nacional de Turismo ya colgado en el blog.

Las imágenes sí cambian, al igual que las referencias a la condición de Real Sitio.








Alfonso XIII y el fomento de la Agricultura (II)

Con motivo de una imagen que nos ha enviado Armando García sobre los pozos artesianos (que desde aquí agradecemos su nueva aportación), recopilamos un par de artículos de la Hemeroteca Digital sobre el impulso que dio Alfonso XIII a la agricultura en El Pardo.



Las dos noticias las recoge la revista Nuevo Mundo. La primera apareció el 17 de julio de 1905 en la página 19.

Y la segundo el 20 de junio de 1907 en la página 18 .

Dos documentos más

Diego Ponce nos envía un par de imágenes para el blog, desde aquí nuestro agradecimiento.

La primera es un Pase para viajar dentro del radio de ocho leguas del punto de residencia a favor de Santiago Montero, expedido en El Pardo en 1846.



La segunda es una imagen de una procesión del Corpus Christi de los años 50, junto al entonces restaurante La Montaña (actual El Gamo).

viernes, 14 de diciembre de 2007

Fotos de Conchita López Correa. Fiestas

Y estas son las últimas fotos de Conchita López Correa, las de fiestas.

Las dos primeras imágenes son el folleto de la Primera Semana Cultural de El Pardo. 1995.




La siguiente foto es la Procesión de la Fiesta del Rosario de 1945, aparece una virgen mutilada en la Guerra Civil.



La siguiente es una procesión de la Virgen del Pilar, de 1955.



Las tres siguientes están tomadas en la procesión del Corpus Christi a su paso por el Palacio en los años 1966 (la primera), 1965 (la segunda) y 1964 (la tercera).





La siguiente está tomada en la puerta del Convento de las Monjas, con motivo de la fiesta de la Definición del Dogma de la Asunción, con fecha 01-11-1950.



Y la última es una foto del Desayuno de las Primeras Comuniones en 1948 en los actuales jardines de Pedro's, en los que se ubicaba el Kiosco Villalón.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Fotos de Conchita López Correa. Rincones

Aquí hemos agrupado las fotos de rincones de El Pardo que han cambiado bastante.


Esta foto es de la zona de Boyerizas, en 1960.



La siguientes fotos son del Puente de Capuchinos. Ambas de 1954.



Las siguientes fotos son de la Plaza. En la primera se ve al fondo la Casa de Oficios, en 1942. Y en la segunda la Casa de Abastos y el comienzo de la Calle Caballeros.




En la siguiente aparece un cartel a la entrada de El Pardo, 1950.


Esta foto es Enrique López en la zona de los jardines de Pedro's, 1950.

La que sigue está tomada en los Jardines de la Casita del Príncipe, sobre la fuente que están volviendo a colocar allí, en 1950.


Esta es la misma fuente en los jardines de la Pradera, en 1968.


La siguiente es la fuente que había en el patio del Grupo Escolar, 1949
.

La que sigue es la fuente que está junto a la Iglesia, 1970.


Y en la última se ve la parte de atrás del Convento de las Monjas y parte de la Calle Soldado.

Fotos de Conchita López Correa. Escenas Populares

Conchita López Correa nos ha facilitado una serie de fotografías para publicarlas aquí.

Las hemos clasificado en:

- Escenas Populares
- Rincones
- y Fiestas

Aquí empezamos con las escenas populares.

Las 2 primeras pertenecen a las excursiones que el Grupo Escolar hacía a la Fuente del Angosto, año 1951.




En la siguiente foto aparece Conchita López con un grupo de amigas delante de la sede de la empresa de autobuses que hacía el trayecto Madrid-El Pardo, año 1949.



Y en esta última, aparece Conchita, junto a un grupo de jóvenes, bordando, año 1947.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Fotografías

Nuestro amigo Armando García nos ha enviado unas fotografías poco conocidas y que desde aquí agradecemos.






martes, 11 de diciembre de 2007

Los Jardines, por Xavier Winthuysen

En 1930 apareció la obra Jardines Clásicos de España escrita por el paisajista sevillano Javier Winthuysen. En esta obra aparecen estudios sobre los jardines de El Pardo. Esta obra es muy interesante para conocer la disposición original de estos jardines y por el material gráfico que aporta.
















Y por último aparece en el libro un plano del Jardín de la Casita del Príncipe.


En su condición de pintor, Winthuysen también realizó algún cuadro cuyo tema eran las encinas de El Pardo.

lunes, 10 de diciembre de 2007

lunes, 3 de diciembre de 2007

Corzos y niños en El Pardo, por Luis Bello

A Recaredo Lázaro

Reproducimos a continuación el artículo "Corzos y niños en El Pardo" escrito por el periodista Luis Bello, en el que narra su visita a la Escuela de El Pardo dirigida por Recaredo Medina Medina (gracias a Diego Ponce conozco los apellidos). Publicado originariamente en el diario El Sol (10-II-1926), y recogido en la obra del propio Bello, Viaje por las escuelas de Madrid, Comunidad de Madrid, 1998, pp. 98-101:

"A esta parte, por donde la ciudad ve morir el sol, Madrid tiene, no cerco, sino corona de roble. Si los montes de El Pardo llegaran a cercar Madrid, a la redonda, la villa quedaría como bajo un encanto letárgico; pero ya basta ese ancho trazo rústico, montaraz, de tierra sin desbroce, y apenas sin trato humano, para conservarnos, a la puerta de casa, una de las grandes maravillas del mundo, un parque único, como nunca ni en ningún otro país podrá creárselo la más ambiciosa capital. No existiría ya, tal como está, hace muchos años, sin el dragón que lo guarda, invencible e insobornable: el Patrimonio. El Patrimonio, con la Ley y la Monarquía, pueden más que un millón de ciudadanos, seculares, emprendedores y transaccionistas. El Patrimonio ha defendido, sin necesidad de dar batallas, la situación excepcional de unos bienes que lograron detenerse en una hora de la Historia -lejana ya, de seis u ocho siglos-, y que se nos ofrecen a los madrileños de hoy como algo monstruosamente magnífico.

Desde la carretera, y aún desde las alturas que dominan la vertiginosa Cuesta de las Perdices, Madrid se hace presente. Podemos ilusionarnos con esta idea: El Pardo es nuestro parque; el parque de la capital. Pero yo quiero llevar al lector a la plaza de El Pardo, encaminarle por una cuestecita que desciende hasta el río y dejarle solo a la puerta de la escuela, en una plazoleta de casas bajas y de cielo ancho, por donde cruza, muy alta, una banda de grajos. El silencio de aquella plazoleta domina los gritos de los chicos que juegan. Viene el aire del monte, y se le ve que trae larga marcha, como el mar. Quietos allí, aunque sólo sea por un momento, comprendemos que la capital es El Pardo, y que allí está la sede de un pequeño reino de chaparros, encinas, robles y pinos nuevos, en cuya agreste soledad viven, si no los animales de la selva, por los menos los de un coto de caza.

¿Cómo será en esta pequeña capital palatina y venatoria la escuela de niños? Se ha ofrecido a enseñárnosla, muy amablemente, el maestro, señor don Recaredo, el cual está lejos de sospechar el profundo sentimiento de envidia retrospectiva que nos invade al cruzar la escuela y poner los pies en el patio-jardín. Si yo fuera chico de la escuela -¡inquietante idea la de volver a empezar otra vez!-, ¡cómo me gustaría venir a este rincón de El Pardo! He aquí un maestro apacible y feliz. No tiene correas, ni caña, ni palmeta. Seguro estoy que no sabe tener mal genio. Sus dominios, resguardados del viento, se conservan en una penumbra discreta. La luz clara, gris plata, como en el retrato del príncipe Baltasar Carlos, está fuera, en el patio, grande como la plaza de un pueblo. Y este patio es ahora el centro del mundo, un mundo inconmovible, lleno de plácida serenidad, limitado por los márgenes del Manzanares, el convento de Capuchinos y los robledales de Navachescas. Escuela natural, al aire libre, puede ser este cercado que en otro tiempo servía para soltar los corzos, vivos. Escuela en plena naturaleza, sin ninguna afectación ni artificio, ni apenas intervención humana.

Pues bien: vamos a ver el conjunto de circunstancias extraordinarias que hacen falta para producir una cosa tan natural como la escuela de El Pardo. En primer lugar, la escuela del pueblo no era esa. La escuela era tan lóbrega, tan estrecha y miserable como otras que hemos visto. Fue preciso cerrarla y habilitar el salón de baile, a costa de los mozos y mozas del lugar. Por eso tiene buen solado de madera, y es ancha y cómoda para los cincuenta o sesenta alumnos de don Recaredo. Me han dicho -rumores infundados, seguramente- que, ofendidos los mozos, se llevaron un día el cielo raso, que era suyo, y lo quemaron en la plaza; pero no lo creo. Por otra parte, el patio ha sido, hasta hace poco, del Patrimonio, que lo empleaba como he dicho, y si ahora sirve a los niños y no a los corzos, es porque al delegado de San Lorenzo de El Escorial, don Antonio Pérez Lorente -del cual, en justicia, diré que sólo he escuchado en todas partes elogios-, se le ocurrió la gran idea de solicitarlo para expansión de la escuela, y llegó a conseguir que en ello se interesara personalmente el Rey. Así, pues, la escuela no era escuela, el patio no era patio; el pueblo primitivo y el monte lleno de boscaje se conservan por una milagrosa inconsecuencia de nuestro siglo. Si los chicos de El Pardo disfrutan en paz, al llegar abril, de una clase a la sombra de aquellos nogales y moreras, cuyas ramas bajas ramoneaban antes los venados, se lo deben a un buen delegado gubernativo. ¿Hay algo más sorprendente? Hablando de este patio con don Francisco Alcántara, compañero y maestro mío -maestro en todo, pero singularmente en la ciencia de andar y ver, me dijo que lo había pintado hace muchos años, cuando soltaban allí los ciervos, y como se arrinconara un hermoso ejemplar en el sitio que sirve todavía hoy para guardar los cajones en que los llevaban enjaulados, tomó un apunte rápido, que le proporcionó una de esas sorpresas gratas, una de esas confusiones inefables del azar; y fue que removiendo, algún tiempo después, no sé cuál colección deshecha y dispersa hoy, sabe Dios por dónde, vio un cuadro de Velázquez, pintado en sitio semejante, acaso en el mismo, maravillosa reproducción de igual escena: el ciervo, desconfiado, con los jarretes temblorosos, el hocico húmedo en alto, tendiendo como una cabellera el ramaje de su cornamenta, y pegándose a la pared, ya que no podía escapar.

Esta es la escuela más original del cerco de Madrid. Allí, junto a los álamos del río, cuya sombra cae sobre el patio en las mejoras horas de la mañana, enseña don Recaredo a los chicos de El Pardo las primeras letras: Geografía, Historia, Aritmética, Física... Hasta nociones de Botánica y Agricultura. Pero yo quisiera traerle al señor maestro con los muchachos por el monte, siguiendo un rastro, y veríamos quién enseña a quién. Porque allí van hijos de guardas, jardineros, capataces y sobreguardas. Padres y hermanos trabajan en la huerta o en la labranza; hay carpinteros, leñeros; unos están dedicados al cierre de portillos; hacen otros de vigías para incendios; practican la corta, roza y arranque de leña... Como hace un siglo. Como hace cuatro siglos. No una ni dos, sino varias veces al año, empieza cualquier día a correrse por la escuela la voz de alarma...

¡Es mañana! Al siguiente, la escuela en cuadro. Don Recaredo tratará en vano de dar una impresión de normalidad. Sólo asisten los párvulos, o los hijos de militares: la colonia. Los muchachos de El Pardo, en masa, han ido al ojeo. Doscientos o trescientos ojeadores son necesarios para el acoso y para "las vocerías". Todos estos chicos de blusita, con trencilla negra o zamarra y calzones de pana, trepan, como unos bravos, por lo más espeso del monte, y ganan su buen jornal gozando una de las grandes alegrías de la vida... ¿Quién sabe más de ciencia forestal, el maestro o ellos? ¿Por qué lado saldrá este año el jabato grande? ¿Dónde se han ido los gamos, que no bajan ya por el camino de Torrelaparada?

¡Pensar que yo perdí tristemente mi infancia en un segundo piso de la calle de Esparteros! Los tiestos de doña Candelaria... Los ratones del zócalo en las clases húmedas... ¡He aquí mi Naturaleza! Entonces llegaban los ciervos hasta las mismas calles de El Pardo, y un jabalí venía todas las noches a hocicar en la puerta falsa de casa del cura."

domingo, 2 de diciembre de 2007

Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid ha tenido la buena iniciativa de recopilar fotografías antiguas de los madrileños es el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

En este portal hay colgadas fotografías que los particulares ceden para que la Comunidad de Madrid digitalice y se quede con una copia. Se quiere abarcar cada uno de los pueblos de la provincia.

En el caso de El Pardo la búsqueda es un poco complicada. Hay que meterse en el municipio de Madrid y buscar el Distrito "Fuencarral". Aquí están todas las fotos tanto de Fuencarral como de El Pardo. Lo que más hay son fotos de personas pasando el día en las orillas del Manzanares, aunque también hay de personas, como el alcalde Rogelio Enríquez, y vistas de las calles de El Pardo.

Todavía el portal tiene fallos, esperemos que se vayan solucionando.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Guía de Excursiones: El Pardo, por José Giner Pantoja

En el primer número de la revista Residencia, editada por la Residencia de Estudiantes, en el año 1926 aparece una guía de excursiones por El Pardo, a cargo de José Giner Pantoja.